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Contratación Mercantil

Los Contratos Mercantiles de Obra por Empresa I

Esta entrada la vamos a dedicar al estudio de los Contratos Mercantiles de Obra por Empresa, en la que analizaremos cuestiones como, su concepto, regulación legal, forma, perfección, objeto, sujetos, requisitos y duración.

Para situarnos en la materia que nos ocupa este post definimos el contrato mercantil de obra por empresa, como aquel contrato por el cual una parte denominada, contratista, se obliga frente a otra parte, denominada comitente, a ejecutar una obra o encargo a cambio de la prestación convenida.

Destacar aquí que por obra entendemos la construcción, reparación o transformación de una cosa así como la consecución, por cualquier medio o actividad, de un resultado convenido por las partes.

En lo que a su regulación legal respecta indicar que la encontramos en nuestro Código Civil, en concreto en su Libro IV. De las obligaciones y contratos, Título VI. Del contrato de arrendamiento, Capítulo I. Disposiciones Generales, de los artículos 1542 a 1545  y Capitulo III. Del arrendamiento de obras y servicios, Sección Segunda. De las obras por ajuste o precio alzado, de los artículos 1.588 a 1.600.

A ello añadir el reciente Anteproyecto de Ley del Código Mercantil, que esperemos entre en vigor a la máxima brevedad, por la necesaria aplicación del mismo en la práctica de los negocios, que regulará el Contrato de obra por empresa en su Libro V. De los Contratos Mercantiles en Particular, en su Título II. Del Contrato de obra por empresa, de los artículos 521-1 a 527-3.

No obstante lo anterior, es merecedor destacar dos especificidades, por un lado, en lo que respecta al contrato de ejecución de obra cuyo objeto se base en la ejecución de un bien inmueble, edificio o similar que debemos aplicar la Ley 38/1999, de 5 de noviembre de Ordenación de la Edificación, el RD 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación y Ley 32/2006, de 18 de octubre, de la Subcontratación.

Y por otro lado, indicar que si el contrato de obra es público, y no privado, debemos apoyarnos en la regulación especial existente en nuestro ordenamiento para los mismos, modificada recientemente, que son la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014 y el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público.

En lo que a la forma de este tipo de contrato se refiere, indicar que aquí prima el principio de libertad de forma entre las partes, pudiendo ser ésta verbal o escrita, pudiendo una de las partes requerir a la otra la formalización por escrito, así como de sus posibles modificaciones a lo largo de la vida del contrato.

La perfección del contrato de obra por empresa se produce cuando una parte, el contratista, se obliga o compromete frente a la otra parte, el comitente, a la realización de un resultado, a cambio de un precio, con independencia de si pone solo su trabajo o industria o además, también suministra el material para el desarrollo de la misma.

Es merecedor destacar aquí los riesgos que presenta el contrato de obra por empresa entre la perfección, nacimiento de obligaciones, y la consumación, cumplimiento de obligaciones, causa de ello es porque el contrato de obra es de resultado y no de mera actividad, por lo que el contratista no se libera con la simple realización de la actividad, sino que debe cumplir sus obligaciones hasta conseguir como resultado final  la obra pactada y que sea aceptada por el comitente.

Otro de los riesgos de esta modalidad contractual es la posibilidad de pérdida o destrucción de la obra, que en caso de producirse, debemos distinguir tres aspectos, si esta se ha producido antes de su entrega o puesta a disposición del comitente; si los materiales han sido proporcionados por el contratista o por el comitente; y  si se ha producido con o sin culpa de alguna de las partes.

Destacar aquí la particularidad que regula el Código civil en artículo 1.591  en lo que a la responsabilidad del contratista se refiere, que sostiene que “el contratista de un edificio que se arruinase por vicios de la construcción, responde de los daños y perjuicios si la ruina tuviere lugar dentro de diez años, contados desde que concluyó la construcción; igual responsabilidad, y por el mismo tiempo, tendrá el arquitecto que la dirigiere, si se debe la ruina a vicio del suelo o de la dirección. Si la causa fuere la falta del contratista a las condiciones del contrato, la acción de indemnización durará quince años”.

Por lo que el objeto del contrato de obra por empresa comprende decimos que es el encargo u obra en sí misma, es decir, todo resultado a producir por la actividad o por el trabajo, consistente en la construcción, reparación o transformación de una cosa. La obra ha de ser posible, lícita y determinada o determinable, material o inmaterial.

Los sujetos que pueden intervenir en el contrato de obra por empresa, dentro del proceso constructivo además de las partes que conforman el mismo, el comitente, que es el sujeto que encarga la obra, tiene el derecho a recibirla y la obligación de pagar el precio por ella y el contratista, que es el encargado de ejecutar la obra a cambio de un precio, son el promotor, el proyectista, el director de obra o proyecto y las subcontratistas entre otros.

Sin olvidar, hacer alusión a otros sujetos o agentes como, las Entidades de Control de Calidad, las Entidades Aseguradoras, el Coordinador de Seguridad y Salud.

Siguiendo la línea de lo regulado por nuestro ordenamiento jurídico para la validez de los contratos en general, decir que los requisitos esenciales que regula el Código Civil español para que un contrato tenga validez y por lo tango el contrato de obra por empresa, hacemos alusión al contenido regulado en el artículo 1.261 con base en el siguiente literal:

“1.261. No hay contrato sino cuando concurren los requisitos siguientes:

1º. Consentimiento de los contratantes.

2º. Objeto cierto que sea material del contrato.

3º. Causa de la obligación que se establezca.”

Para finalizar esta entrada, referirnos a la duración del contrato de obra por empresa, que deberá ser fijada por las partes, que comprenderá un plazo inicial de comienzo y un plazo final o de entrega, del tiempo que va a necesitar el contratista para desarrollar o ejecutar la obra o encargo que le encomiende en comitente, pudiendo prorrogarse éste por acuerdo entre las partes, por cualquier retraso que pudiera producirse, ajeno a éstas.

Asimismo, las partes podrán establecer causas penales en caso de retraso en el plazo final o de entrega, pactándose una sanción pecuniaria por cada día de retraso respecto del plazo fijado en el contrato, estableciéndose un nuevo plazo para el cumplimiento, para que ésta no se entienda renunciada.

Por último, apuntar que en caso de ausencia de plazo  que regule la duración del contrato de ejecución de obra deberemos estar a lo dispuesto en el artículo 1.128 del Código civil, que será el que determinen los Tribunales.

El siguiente post lo dedicaremos al resto de cuestiones que regulan los contratos de obra por empresa y así concluir el análisis del mismo para la aplicación práctica de nuestros negocios en el día a día.

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Acerca de Paloma Morales Villanueva

Doctorando en Derecho por la Universidad Miguel Hernández, Máster en Derecho Empresarial por el Centro de Estudios Garrigues y la Universidad Antonio de Nebrija, Máster de Acceso a la Abogacía por la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid y Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Carrera profesional en despachos nacionales, multinacionales y firmas globales como, Renault, Clifford Chance, MSD, SERES, Ferrovial y Profesora de investigación en Proyectos de Edición e Investigación Jurídica, en Grupo Difusión y en Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE). Especializada en Derecho Mercantil y de Empresa. Centrada laboralmente en Derecho Mercantil.

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