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Derecho Mercantil

El Nuevo Código Mercantil de 2015 (VII)

Continuando con el proceso de modernización de la contratación mercantil que comenzamos en la entrada anterior, en el que hablamos de las Obligaciones y Contratos Mercantiles en General, en ésta y su siguiente, vamos a centrarnos en las condiciones especiales de cada tipo de contrato mercantil que regulará el Nuevo Código Mercantil de 2015 en su Libro V.

Este Libro V. De los Contratos mercantiles en Particular, tendrá como objeto impulsar la seguridad jurídica, estableciendo un régimen jurídico, dividido en nueve títulos, De los contratos de intercambio de bienesDe los contratos de obra por empresaDe los contratos de prestación de servicios mercantiles y sobre bienes inmaterialesDe los contratos de colaboraciónDe los contratos de depósito mercantilDe los contratos de transporteDe los contratos financieros mercantilesDe las operaciones del mercado de valores y De los contratos de seguros y de mediación de seguros, que regulará la mayoría de los tipos contractuales y permitirá soluciones jurídicas para los problemas más relevantes que puedan sufrir los contratos mercantiles en la práctica, de los que sólo destacaremos los cambios más relevantes y novedades, y para los contratos atípicos, contratos mercantiles no regulados que surjan por el principio de libertad de pactos y sean mercantiles en base a la delimitación de la materia subjetiva y objetiva del Nuevo Código de Comercio de 2015, se les aplicarán las normas sobre obligaciones y contratos mercantiles en general.

Comenzando el análisis de su Título I. De los contratos de intercambio de bienes, podemos decir que el contrato prototipo será el contrato de compraventa mercantil.

Esta mercantilidad la adquirirá cuando intervenga uno solo de los operadores del mercado siempre que lo haga en el ejercicio de su actividad empresarial o profesional, definiendo éstos en su artículo 2, insertándose directamente en el ámbito de aplicación del artículo 149. 1. 6º de nuestra Constitución Española, por el que se atribuye al Estado competencia exclusiva en su regulación.

Así decimos que la propia naturaleza del contrato es la que determinará su carácter mercantil, prescindiendo de cualquier otro criterio para determinarla como podría ser, la ausencia de intervención de un consumidor o si es mueble o inmueble el bien objeto del contrato de compraventa.

Destacar aquí el cambio que se producirá en las obligaciones de las partes, comprador y vendedor. En cuanto a las obligaciones del vendedor mencionar, la obligación de entrega, que supondrá la obligación de entregar un bien conforme a las exigencias del contrato, entendiéndose la entrega de una cosa diferente a la pactada como un supuesto más de falta de conformidad, y la obligación de transmitir la propiedad plena del bien, es decir, entregando el bien libre de derechos y pretensiones de un tercero que no haya sido previstos en el contrato, lo que supone la supresión de la tradicional obligación de saneamiento por evicción (defectos) y vicios ocultos (cargas o gravámenes).

Apuntar que el Nuevo Código Mercantil de 2015 cubrirá una de las lagunas más destacadas del anterior que es la determinación de las especialidades de entrega y del deber de identificar los bienes cuando se haya efectuado la expedición.

En cuanto a las obligaciones del comprador, incluirá expresamente la obligación de recibir la cosa.

La nueva regulación del incumplimiento contractual, adaptará la disciplina del riesgo, siendo lo determinante para la transmisión del riesgo que el vendedor haya realizado todo lo que incumbe, según la modalidad de entrega prevista en el contrato. Dicho lo cual, en caso de incumplimiento de cualquiera de las partes, la parte perjudicada podrá realizar las acciones y derechos que se le concedan por su sola declaración de voluntad, intentando lograr la máxima reciprocidad de intereses para alcanzar la unificación del sistema y la conservación del contrato en los términos iniciales. Por lo que la resolución del contrato solo podrá exigirse cuando el incumplimiento tenga carácter esencial y cumulativamente, podrá exigirse la indemnización de daños y perjuicios, que proceda conforme a la legislación civil y mercantil, para mantener la unificación del sistema mercantil aunque con las diferencias necesarias, dedicando una atención especial al incumplimiento del vendedor.

Se incluirá en esta categoría como novedad el contrato de compraventa mercantil de bienes inmuebles, destacando dos particularidades a tener muy en cuenta, la obligación de entrega conforme, para evitar problemas de defecto de cabida y los plazos de prescripción. En lo demás se aplicarán las reglas de la compraventa mercantil general y subsidiariamente, la remisión a la legislación civil.

Por lo que respecta a los contratos especiales de compraventa indicar que serán tres, el contrato de compraventa o venta al gusto o con reserva de aprobación; el de venta a ensayo o prueba; y el de venta con precio aplazado, que incluirá por primera vez este Código pretendiendo regular los aspectos privados en las compraventa a entre empresarios e incrementar el nivel de protección de los proveedores.

Destacar la importancia de incluir en este tipo de contratos la Cláusula de Reserva de Dominio para garantizar el pago y disuadir el retraso en el mismo, disminuyendo la morosidad.

Como contratos afines a la compraventa aludimos al contrato de permuta mercantil y al contrato de suministro mercantil, regulado por primera vez en nuestro sistema jurídico.

El Título II. De los contratos de obra por empresa, que prescindirá del término arrendamiento, como mantiene el Código Civil, en los “contratos de arrendamiento de obra y servicios” e introducirá la regulación separada de este contrato en base a su objeto por un lado, los contratos de obra de empresa y por otro lado, los contratos de prestación de servicios mercantiles. En cuanto al contrato de obra por empresa este título regulará que tiene un objeto basado en la consecución de un resultado concreto o pactado, ya sea material o inmaterial, es decir, los corpóreos y los intelectuales, como proyectos, informes, dictámenes,… y que exigirá contemplar obligaciones y derechos propios de este objeto, como son la ejecución, terminación, entrega y recepción de la obra.

La mercantilidad de este contrato vendrá determinada porque el contratista que reciba el encargo deberá ser un empresario o alguno de los sujetos contemplados en el artículo 2 de este Nuevo Código Mercantil de 2015.

Refiriéndonos a las obligaciones y derechos de las partes, comitente y contratista, podemos destacar las obligaciones del contratista como, el suministro de información al comitente, la realización de la obra conforme a las instrucciones del comitente o la “lex artis”, es decir, si la tarea ejecutada por un profesional es o no correcta o se ajusta o no a lo que debe hacerse, la puesta a disposición del comitente, y así como, el saneamiento de la obra, y como novedad introducirá, el subcontrato total o parcial de la obra, e incluso del primer subcontratista, salvo pacto en contrario, aunque con ciertas limitaciones, como la prohibición de la subcontratación total con un único contratista o la prohibición de contratar a un tercero cuando se contraté al contratista por la cualificación profesional o especialidad  que le determina.

En cuanto a las obligaciones y derechos del comitente que regulará, destacar el deber de colaboración con el comitente durante la ejecución de la obra y el derecho de inspección de la obra en curso.

Por último, destacar aquí la regulación que ser realizará sobre la transmisión de los riesgos, de pérdida o deterioro de la cosa, difiriendo en el momento de aceptación de la obra por el comitente que debe comprobar antes de aceptar, a excepción de cuando la obra está bajo la potestad y custodia del comitente, realizando una vinculación entre el riesgo y la posesión de la obra para determinar el responsable de la posible pérdida o deterioro que se produjese.

En tercer lugar, encontramos el Título III. De los contratos de prestación de servicios mercantiles y sobre bienes inmateriales. En primer lugar, por lo que respecta al contrato de prestación de servicios mercantiles decimos que, su objeto se basa en un simple “hacer”, a diferencia del de obra que consiste en la consecución de un resultado. Este contrato se configurará como aquel contrato por el cual un parte se compromete a realizar una actividad destinada a satisfacer las necesidades de la otra parte, para lo que se obliga a organizar los medios adecuados, pero sin que ellos comporte la obtención de un resultado.

Destacamos las obligaciones de las partes, ordenante y prestador, como obligación del prestador, la obligación de responsabilidad frente al ordenante con relación una posible subcontratación que pueda realizar, total o parcial, aún con la autorización de éste último para subcontratar, la autorización no le exime de responsabilidad, y por parte del ordenante destacar, el derecho de desistir del contrato unilateralmente y en cualquier momento y de ello, la obligación de resarcir los gastos en que hubiera incurrido el prestador, y en su caso, abonar los servicios ya realizados más un porcentaje de los pactados y no llegados a realizar. También, regulará la prestación al prestador, duración y causas de extinción, si no se regulan en contrato.

En segundo lugar, regulará los contratos sobre bienes inmateriales como, los contratos para las comunicaciones electrónicas, contrato de servicios de comunicación electrónica y contrato de alojamiento de datos (hosting); contratos publicitarios, contrato de publicidad, contrato de difusión publicitaria, contrato de creación publicitaria, contrato de patrocinio, contrato de reclamo mercantil (merchandising), contrato de permuta publicitaria (batering); contratos de servicios turísticos, abarcando tanto contratos ínter empresariales como contratos entre consumidor y usuario, contrato de reserva de plazas de alojamiento en régimen contingente, contrato de gestión de establecimientos de alojamiento turístico, contrato de viaje combinado, contrato de intermediación de servicios turísticos sueltos o aislados, actualmente contemplado en la legislación sobre consumo pero que precisaba adoptar una definición más precisa del mismo y contrato de alojamiento, que carecían de normativa en el Derecho privado español.

Por último, este libró destacará los contratos de cesión y licencia de bienes inmateriales, con la finalidad de crear un marco unitario y general de regulación sobre la base de los distintos elementos normativos ya existentes para las distintas modalidades de propiedad industrial.

Este Libro V, en su Título IV. De los contratos de colaboración nos englobará bajo esta denominación siete tipos de contratos: contratos de comisión, agencia, distribución, estimatorio, mediación, admisión a subasta pública y participación, que tienen como causa común, la de servir de cauce entre empresarios desarrollando actividades complementarias, de modo que unos se sirven del auxilio de otros para poder llevar a cabo de manera más eficiente determinados negocios.

Como novedades del contrato de comisión destacar dos, la primera, la auto entrada del comisionista, es decir, que el comisionista solo podrá intervenir como contraparte del comitente en la ejecución del encargo recibido si éste se ejecuta en el marco de un mercado oficial o reglamentado, o si tuviese instrucciones precisas y concretas del comitente para su realización, o si ha sido expresamente autorizado para ello por el comitente y si no se diese ninguna de esas circunstancias y el comitente no ratificase la operación, ésta no será válida y el comitente podrá reclamar el doble de la retribución pactada, si se hubiese pagado, y reclamar los daños y perjuicios causados, y la segunda, las aplicaciones de los mandatos de distintos comitentes, salvo prohibición expresa del primer o principal comitente.

La principal novedad del contrato de agencia y distribución, será el modelo económico llamado “distribución integrada”, característica por la inserción del comerciante-revendedor en la “red de distribución, creada y mantenida por el fabricante o proveedor para colocar sus bienes o servicios en el mercado. Importante para los productos distinguidos con una marca de fábrica, por ejemplo, Coca-Cola, a la que su dueño pretende atraer y conservar una clientela estable de consumidores y usuarios. Es merecedor apuntar del contrato de distribución la norma sobre la obligatoriedad de conclusión del contrato para favorecer al distribuidor o comercializador, parte más débil del contrato.

También incluirá disposiciones especiales para regular los contratos de concesión o venta exclusiva, los de distribución selectiva y los de franquicia.

Anotar que se regula por primera vez en nuestro ordenamiento el contrato estimatorio, que es contrato por el cual una de las partes entrega determinados bienes muebles materiales, cuyo valor se estima en una cantidad cierta, a un operador de mercado, que se obliga a procurar su venta en el plazo fijado y, al término del mismo, a pagar el precio estimado de las cosas vendidas o restituir las no vendidas.

Asimismo, recogerá por primera vez el contrato de mediación o corretaje, por el cual, una de las partes, denominada mediador, se obliga, a cambio de una remuneración, a promover o facilitar la celebración de un determinado contrato entre la otra parte y un tercero, que habrá́ que buscar al efecto.

Por último, este Título IV, que no este Libro V, ya que por su amplia extensión, continuaremos y finalizaremos de comentar en el siguiente post, regulará el contrato de admisión a subasta pública, en el que el subastador, que habrá́ de ser operador del mercado en el ejercicio de esta actividad, se obliga a prestar los servicios necesarios para la celebración, por cuenta del promotor y mediante una retribución a cargo de éste, de una subasta a fin de concluir, entre el promotor y un tercero, un contrato sobre el bien o el servicio objeto de subasta, y el contrato de participación, donde una persona, llamada partícipe, se obliga a entregar dinero, bienes o derechos patrimoniales a un operador del mercado, llamado gestor, para destinarlos a una determinada actividad económica en condiciones convenidas.

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Acerca de Paloma Morales Villanueva

Máster en Derecho Empresarial por el Centro de Estudios Garrigues y la Universidad Antonio de Nebrija, Máster de Acceso a la Abogacía por la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid y Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Especializada en Derecho Mercantil y de Empresa. Centrada laboralmente en Derecho Mercantil. Carrera profesional en despachos nacionales, multinacionales y firmas globales como, Renault, Clifford Chance y Merck, Sharp & Dohme y Profesora en Proyectos de Edición e Invetigación Jurídica, en Grupo Difusión y en Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE). Actualmente, Abogada en el Área del Derecho Mercantil, en Bufete Marín.

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