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Derecho Mercantil

El Nuevo Código Mercantil de 2015 (I)

El pasado noviembre de 2006, el exministro de Justicia, Fernando López Aguilar, encargó a la Sección Segunda de la Comisión General de Codificación, la redacción de un nuevo Código Mercantil, cumpliéndose más de 125 años desde la promulgación del Código de comercio español vigente de 1885, y con ello su inadecuación a la realidad política y económica que ha tratado de salvarse con leyes, pero se ha provocado un progresivo vaciamiento en el Código de comercio. “Es de justicia destacarle y hacerle homenaje porque fue quien puso en marcha esta iniciativa que era una propuesta necesaria”.

Y casi siete años después de haber recibido el encargo, en junio de 2013, el Presidente de la Comisión, Alberto Bercovitz, ha presentado un texto completo que sustituirá  al Código de Comercio vigente desde 1885 que no ha perdido vigencia, pero sí vigor, con el que se pretende favorecer la actividad económica mediante normas que garantizan la unidad de mercado. La propuesta del nuevo Código Mercantil es necesaria, ya que no sería suficiente con reformar el Código de Comercio de 1885 para hacerlo actual, y recopila e integra en un único cuerpo normativo todo el elenco de normas mercantiles existentes e incorpora materias que hasta ahora carecían de regulación legal alguna, pero que son ya totalmente habituales en las relaciones mercantiles, renaciendo el movimiento codificador, pero esta vez como recurso unificador, “un único código, para un único mercado y aplicable en todo el territorio español”, dotando al Código de Comercio, bajo el nombre de Código Mercantil.

Hay que destacar entre otras, dos cuestiones,  una que el nuevo Código Mercantil tiene una referencia expresa a los Principios Unidroit, importantes para demostrar que nuestra sociedad da un paso adelante, emitiendo unos Principios que puedan utilizarse ante la ausencia de norma legal aplicable o como alternativa neutral a la hora de elegir el Derecho aplicable en una relación mercantil internacional, en lugar que actúen los poderes públicos.

Y la otra de las cuestiones relevantes, la introducción de materias que hasta ahora quedaban fuera de la regulación legal, por ejemplo, los contratos electrónicos, turísticos, de distribución o financieros mercantiles que no estaban respaldados por una ley. Igualmente, se ha incorporado la regulación sobre la transmisión de las empresas y modalidades modernas de contratación como la realizada en subasta pública o la automática.

La creación del Nuevo Código Mercantil, a imagen y semejanza del Code de commerce francés de 2000, con numeración independiente de libros, títulos y capítulos, de forma que no sea necesario reformar el conjunto del Código en caso de que haya que modificar algún precepto, ya que busca la flexibilidad en su sistematización, se ha llevado a cabo por más de 60 especialistas en la materia, Sánchez Calero, Rojo, Paz-Ares, Gispert, Gallego, Vergez, Iglesias, Duque o Roldán entre otros, previsto para que entre en vigor antes de que finalice la actual legislatura, noviembre de 2015, formado por más de 1.900 artículos, dividido en un título preliminar, que analizaremos a continuación, y siete libros, que trataremos en sucesivos posts, merecedores de ello por la importancia de este cuerpo normativo que ha conseguido compilar toda la normativa mercantil, garantizando la seguridad jurídica, porque se ha adaptado al mercado actual; la unidad de mercado, uno de los tres grandes principios de transcendencia económica, junto con la libertad de empresa y la libertad de residencia, que predica el artículo 139.2 de la Constitución Española; y la atribución al Estado de la competencia exclusiva en materia de legislación mercantil, que sostiene el artículo 149.1.6º de la Constitución Española, aconsejando la delimitación de ésta y la integración de la norma reguladora.

Entrando ya en materia, en este Título preliminar se delimita el objeto de regulación del Código, haciendo referencia al ámbito de aplicación de la materia separándola en dos ámbitos, el ámbito subjetivo y el ámbito objetivo.

El ámbito subjetivo, es el que se centra en los sujetos básicos que lo conforman, siendo el concepto de referencia el empresario, que a su vez tiene 2 acepciones, empresario persona física o empresario persona jurídica, adoptando ésta última algún tipo de sociedad mercantil.

La primera, empresario persona física, lo define como “el titular de una organización, que ejerza en nombre propio o en cuyo nombre se ejerza, una actividad económica de producción de bienes o cambio de bienes o prestación de servicios, incluidas actividades agrarias y artesanales”.

La segunda acepción siguiendo la misma línea, define al empresario persona jurídica, como “aquella que tenga por objeto el ejercicio de una actividad económica de producción de bienes o cambio de bienes o prestación de servicios, incluidas actividades agrarias y artesanales, y revista algún tipo de sociedad mercantil”.

Por otra parte, además del protagonista que es el empresario, encontramos a los profesionales que ejercen actividades intelectuales, sean científicas, liberales o artísticas, cuyos bienes o servicios se destinen al mercado, las personas jurídicas que ejerzan alguna de las actividades expresadas cualquiera que sea su naturaleza u objeto, y los entes sin personalidad jurídica por medio de los cuales se realicen.

Al empresario le es aplicable plenamente el estatuto mercantil, es decir, el conjunto de normas que establecen especiales derechos y obligaciones para el empresario, en función de la titularidad jurídica de una empresa y de la actividad que a través de ésta realiza para el mercado. El Código Mercantil tiene carácter de Derecho especial, acotando su propia materia.

En el ámbito objetivo, decimos que este cuerpo normativo incluye como materias reguladas en el mismo los actos y contratos calificados de mercantiles, bien por razón del sujeto u operador del mercado y de la actividad, bien por su objeto o por el mercado en que se celebren; la competencia en el mercado y la propiedad industrial.

Desde un punto de vista jerárquico, las normas que comprenden el Código Mercantil son aplicables en primer lugar, a falta de éstas, los usos del comercio, y en su defecto, se aplicarán a esta materia las normas de la legislación civil, según su sistema de fuentes.

El título preliminar del Nuevo Código Mercantil, nos introduce en la materia repitiendo la antológica frase que anunciaba el carácter innovador del Código de Comercio vigente de 1885, “considera al Derecho Mercantil bajo una faz completamente nueva”.

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Acerca de Paloma Morales Villanueva

Máster en Derecho Empresarial por el Centro de Estudios Garrigues y la Universidad Antonio de Nebrija, Máster de Acceso a la Abogacía por la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid y Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Especializada en Derecho Mercantil y de Empresa. Centrada laboralmente en Derecho Mercantil. Carrera profesional en despachos nacionales, multinacionales y firmas globales como, Renault, Clifford Chance y Merck, Sharp & Dohme y Profesora en Proyectos de Edición e Invetigación Jurídica, en Grupo Difusión y en Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE). Actualmente, Abogada en el Área del Derecho Mercantil, en Bufete Marín.

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